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Dejé de hacer planes a largo plazo

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Dejé de hacer planes a largo plazo

Desde hace ya muchos años decidí que no iba a hacer planes a largo o mediano plazo, esto debido a que la vida me ha demostrado una y otra vez que cuando me propongo algo siempre hay circunstancias que no puedo controlar que impedirán que en el tiempo que especifiqué para conseguirlo no lo logré. Sin embargo, esto no significa que no logre mi cometido, sino que en ocasiones obtengo algo similar o mucho o poco tiempo después. Quizá ustedes tengan la bendición de cumplir en fecha cada uno de sus propósitos, y en verdad los envidio, pero yo no tengo la dicha.

Cuando entré a estudiar en la Universidad fue el tiempo en el que decidí comenzar a planear mi vida, una de mis primeras metas fue conseguir un empleo para ayudar a mis padres a pagar mi carrera y comenzar a ahorrar para cuando estuviera a la mitad de mis estudios pudiera comprar un auto. Y así lo hice, conseguí un trabajo de medio tiempo muy cerca de la escuela, con un sueldo considerablemente aceptable y les cooperaba a mis padres con un 35 por ciento de la colegiatura; además me sobraba para ‘echarle al cochino’ de cara a comprar mi automóvil. Pero fue en esa época cuando el destino o la vida, como gusten llamarle, se hizo presente por primera vez. Ya tenía ahorrado el enganche para mi coche, así que fui a ver los modelos que tenía en mente, coticé precios y días antes de que firmara el contrato una llamada lo cambió todo. El hermano de mi mamá había enfermado y tenían que operarlo de emergencia, pero le cobraban 75 mil pesos por la cirugía, la estancia y los cuidados. Así que tuve que prestárselos, ya que era de vida o muerte y su familia no tenía los recursos para sacarlo adelante. Le dije adiós a mi auto.

Recuerdo también que pensaba vivir fuera de la casa de mis padres a más tardar a los 25 años, pero de nueva cuenta, el apoyar a mis padres económicamente, frustró mi propósito de independizarme. Tuve que ayudar a mi padre a pagar un préstamo que le solicité para que saliera adelante en su trabajo, no iba a negarme después de todo el esfuerzo que hicieron para darme la mejor educación. Ellos nunca me privaron de nada, así que no podía defraudarlos. Así que volví a cancelar la firma de un contrato, esta vez era por un año de renta de un departamento en la colonia Roma. Y así he dejado metas inconclusas, pero cumpliendo otras como trabajar en todos y cada uno de los lugares que he soñado, aumentando de sueldo poco a poco, no a la velocidad que me gustaría, pero no me he quedado estancado.

Pero después de tantas frustraciones, gracias a un trabajo que conseguí ayudado por un conocido de mis padres, estoy buscando casa a través de ‘San Diego Real Estate’, una empresa de adquisición de inmuebles para irme a vivir a Estados Unidos, donde la compañía me propuso un suelo que superó todas mis expectativas y me darán de regalo de bienvenida un auto del año.