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Envejece haciendo ejercicio

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Envejece haciendo ejercicio

Espero no hayas confundido el título de este pequeño artículo y por tu cabeza haya cruzado la idea de que el ejercicio provoca que envejezcas con mayor rapidez, todo lo contrario. Hace mucho tiempo comencé a tener problemas de salud, sobretodo de circulación, por lo que los médicos me recomendaron hacer alguna actividad física, algo que no hacía desde hace muchos años, todo esto para evitar cualquier complicación como una úlcera varicosa o algo mucho peor. No era demasiado tarde para comenzar, así que puse manos a la obra.

Cuando era joven iba al gimnasio o salía a correr a los parques o bosques que tenía cerca de mi casa, pero en cuanto comencé a trabajar, no tenía tiempo ni ganas de ejercitarme, era suficiente con el estrés que tenía en la oficina. Por lo que pasaron los años y dejé de ejercitarme, hasta que la salud me exigió un cambio. Tenía 38 años cuando los doctores fueron muy claros con lo que podía pasarme si mantenía una vida sedentaria, me asusté y no quería dejar pasar ni un segundo más sin cuidarme.

Comencé saliendo a caminar por mi calle, a paso lento pero seguro, lo hacía por 15 o 20 minutos, después eran 20, hasta llegar a la media hora. Las caminatas se convirtieron en trote, lo hacía por menos tiempo pero la intensidad era mayor, al igual que la actividad anterior, comencé a incrementar los tiempos y la intensidad, hasta que me di cuenta que ya estaba corriendo por una hora, algo que me llenó de satisfacción. Me motivaba el ver los cambios en mi cuerpo y en mi salud, sabía que estaba rindiendo sus frutos. Pero quería más.

La idea de meterme a un gimnasio llegó a pasar por mi mente, pero no me entusiasmaba la idea pues creía que me vería extraño entre una multitud de jóvenes sumamente musculosos, lo cual no llegaría a ser por mi edad. Pero estaba muy equivocado. Cuando mi hijo mayor vio que le estaba echando ganas a correr, me invitó a ir con él a su gimnasio, le comenté mis inquietudes y me dijo que no me preocupara, que él había visto adultos mayores levantando pesas y eran una fuente de inspiración para muchos. Eso hizo que cambiara de idea y acepté acompañarlo. Hacía cardio en bicicleta y caminadora, hacía pecho, bíceps, tríceps, pierna, abdomen, espalda, de todo.

El tiempo pasó e ir al gimnasio se convirtió en un hábito y en un gusto, ya no quería dejarlo. Entonces empecé a ver como, a pesar de mi edad, mis músculos crecían, los cuadritos se me marcaron, lo cual jamás creí que ocurriría; tenía conejos de buen tamaño. El inicio fue duro, he de aceptarlo, pero con el tiempo te acostumbras y hasta te enamoras. Hoy, a mis 50 años, sigo yendo al gym, a veces acompañado de mi hijo, y estoy disfrutando de envejecer con el gimnasio, además de que gozo de una salud envidiable. Así que ya lo sabes, nunca es tarde para comenzar a hacer una actividad física, sólo necesitas actitud. No esperes a que un médico te asuste para comenzar.